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Historia del Chiquitania - Dep Chiquitania terratenientes madereros

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Historia del Chiquitania

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Chiquitanos: Los indios de la hierba 
De dónde proviene el gentilicio de chiquitano? Las crónicas antiguas relatan que los colonizadores españoles que llegaron al territorio de los miembros de esta etnia se ex-trañaron por la pequeña estatura y contextura física de éstos, con relación a sus veci-nos guaraníes, y por las puertas diminutas de sus chozas, las que estaban construidas de esa forma para evitar el ingreso de insectos y animales salvajes. Por ello los deno-minaron “chiquitos”. Los guaraníes los denominaban tapuy miri,
“enemigos pequeños”; aunque igualmente se los llegó a conocer como los “indios de la hierba”, por su destre-za para usar las plantas venenosas en sus flechas. 
Según el libro Sistema jurídico indígena del Centro de Estudios Jurídicos e Investiga-ción Social, la mayoría de los antiguos chiquitanos eran sedentarios o agricultores de la selva tropical, y existían también grupos de cazadores, recolectores y pescadores nó-madas. Cultivaban maíz, yuca, maní, calabaza, piñas y tabaco. Vivían en aldeas y es-taban protegidos por setos vivos, picudos, plantas venenosas y palenques. Su autori-dad principal era el Cacique, cargo que era hereditario, un personaje que podía tener varias mujeres y que dominaba los secretos mágico-religiosos como curandero. Su economía se basaba en el trueque de productos. 
La búsqueda de la mítica ciudad de El Dorado trajo a las expediciones españolas des-de Paraguay hacia sus predios, por el año 1542. Así, los chiquitanos fueron vistos co-mo mano de obra para las minas de Potosí. Se estima que en 1561 ya sumaban entre 40.000 y 60.000 los reducidos a la servidumbre. El antropólogo Wigberto Rivero Pinto sostiene que en el año 1550, cuando se fundó Santa Cruz (La Vieja), a pocos kilóme-tros de lo que ahora es San José de Chiquitos, se tomó el primer contacto con algunas tribus de esta nación. “En 1591 se trasladó Santa Cruz a su actual ubicación y se per-dió el contacto con los chiquitanos hasta 1692”. 
A fines del siglo XVII empezó la época reduccional que duró hasta 1767 e involucró la llegada de los jesuitas a la Chiquitanía con la conversión de los indígenas al catolicis-mo. En este periodo se fundaron diez misiones, siendo la primera la de San Francisco Javier (hoy San Javier). Se instaló el mandato de la Directiva del Cabildo y la negación de la autoridad de los caciques. Sin embargo, en 1767, los frailes fueron expulsados y las reducciones pasaron a manos del clero secular; de esta manera comenzó la escla-vización, despojo y matanza de los originarios, que a la par fueron desplazados a las periferias y obligados a emigrar y fundar otras aldeas. 
Después de la independencia de Bolivia continuó el sometimiento, los abusos y la ex-clusión a los integrantes de esta etnia. Los cabildos fueron desconocidos por la Consti-tución Política, aunque éstos persistieron en la sociedad chiquitana. A fines del siglo XIX, el capital de los explotadores del caucho fue invertido en la Chiquitanía y se asen-taron nuevas familias de terratenientes. Así comenzó el enganche de mano de obra in-dígena para el trabajo en las estancias. Aparte, la Guerra del Chaco provocó otro mo-vimiento migratorio forzoso entre 1933 y 1936; en ese conflicto, los chiquitanos se co-nocieron con miembros de otras naciones originarias. 
La Revolución Nacional de 1952 trajo el sindicalismo al territorio chiquitano, pero los problemas agrarios continuaron, sobre todo con los empresarios ganaderos que habían aprovechado la ausencia de los indígenas durante la Guerra del Chaco para expandir sus haciendas. De esa forma se emprendió una lucha que se alargó hasta la década pasada, cuando surgieron las primeras demandas por parte de esta etnia para que el Estado le reconozca las tierras de sus antepasados, lo que llevó a la conformación de la Organización Indígena Chiquitana. Hoy, esta pugna sigue y el pueblo chiquitano ha recuperado su fortaleza identitaria. 
El olvido en la periferia 
José Soquereme Batá es el presidente de la Organización Territorial de Base del pue-blo chiquitano de Guayaba, en la provincia Ñuflo de Chávez. Él no se guarda nada a la hora de pronunciar la principal demanda de sus vecinos. “Nuestro camino de acceso es malo, por eso en época de lluvias quedamos incomunicados con la capital Concep-ción”. Su aseveración no es gratuita. Para arribar al lugar desde suelo concepcioneño hay que transitar una vía de tierra que se asemeja a una calamina repleta de huecos y piedras. En una región donde hay pistas para avionetas, llama la atención la deficiencia de las carreteras; moneda corriente en las zonas periféricas. 
En las aldeas que rodean a las localidades urbanas chiquitanas como Concepción y San Javier se reproduce este problema, a lo que se suma una limitación: la ausencia de servicios básicos. En Guayaba hay gente que bebe agua de pozos y ríos, la que puede estar contaminada y atentar contra su salud. El sitio cuenta con dos bombas de líquido potable que fueron instaladas por la Subprefectura, y todavía dista mucho que los hogares dispersos por los predios guayabeños cuenten con piletas particulares. “Con tal de conseguir nuestros votos para el referéndum revocatorio del 10 de agosto, la Prefectura cruceña nos prometió agua. Y nada hasta ahora”.
Lo mismo acontece con la provisión de energía eléctrica. El villorio cuenta con un motor que otorga electricidad para algunas labores agrícolas. En el día, sólo la luz del sol ilu-mina a Guayaba; por la noche, la de las estrellas. Tampoco los habitantes del área co-nocen las garrafas de gas licuado de petróleo. “Aquí no sabemos de eso. Ni tenemos plata para comer y vamos a tener para una cocina o una garrafa”. Los camiones repar-tidores de este carburante sólo llegan hasta Concepción, a media hora de viaje del sue-lo guayabeño, donde los fogones a leña son el instrumento empleado por las amas de casa para preparar los alimentos. 
El idioma sin escritores 
Cual si fuera un reloj inglés, de lunes a viernes, a las ocho de la mañana en punto, un talán se escucha por el territorio de la comunidad chiquitana de Guayaba, en la provin-cia Ñuflo de Chávez. Es el sonido que emana de la pequeña campana, que en realidad es una pieza sin forma de metal que convoca a los niños a pasar clases en la escuela del ciclo primario que recibe el mismo nombre de la localidad. El establecimiento es ca-tólico no porque sea sostenido por la Iglesia, sino porque allí se estudia en los ambien-tes prestados por el cura de la congregación. Los problemas educativos que afectan al sitio cercano a Concepción se reproducen en los villorrios periféricos de la región. 
El profesor René Valenzuela comenta que Guayaba es una de las diez aldeas que per-tenecen al núcleo de enseñanza de Nazcuay, que quiere decir en idioma bésiro “palma real”. Cuenta con tres educadores y más de medio centenar de alumnos. Sin embargo, en este pueblo no hay educación secundaria. Por ello, los muchachos que desean con-tinuar su aprendizaje en los niveles intermedio y medio deben partir con destino a Con-cepción, a unas dos horas de caminata. Más aún, los que pretenden incursionar en la universidad deben emprender viaje a la ciudad de Santa Cruz. “Así se reproduce la emigración juvenil, con la consiguiente pérdida de los valores netamente indígenas”. 
Su colega Roxana Barranco sostiene que a veces los pequeños que se inscriben para cursar el primer y segundo básicos deben esperar por que haya un mínimo de estu-diantes o pasar clases con otros de diferente nivel. “No tenemos aulas y los pobladores no se preocupan de reclamar esto a la Alcaldía, que se olvida de las localidades aleja-das de las zonas urbanas”. A tanto llega el olvido que no hay pupitres o sillas para los infantes; sus progenitores se encargan de construirles estos insumos para su aprove-chamiento diario. “El material de enseñanza igual no llega a tiempo, y los padres no tienen dinero para comprarlo. Así estamos, una pena por culpa de la desidia estatal y la pobreza”. 
El presidente de la Organización Territorial de Base de Guayaba, José Soquereme Ba-tá, comenta que desde 2007 hay una empresa que se adjudicó la edificación de am-bientes para la escuela; sin embargo, ésta no ha iniciado sus operaciones. El jefe de la Junta Escolar de la población, Sebastián Supepi, asegura que hay poco interés por el estudio entre los guayabeños, lo que igual se traduce en la asistencia de tan sólo cinco personas a los programas de alfabetización bajo el método cubano “Yo sí puedo”. La responsabilidad de Supepi se enmarca en el control del desayuno escolar y la coordi-nación de reuniones entre padres y profesores. 
Valenzuela arguye que la deserción en el rubro también se explica en los altos índices de pobreza imperantes, lo que obliga a las parentelas a que los hijos menores en edad para trabajar dejen las aulas para ayudar en el sostén del hogar. “Los más perjudicados en cuanto a este punto son los mayores, porque al cursar entre sexto y octavo de pri-maria ya se hallan a cargo de sus hermanos y deben dedicarse, por ejemplo, a la siembra”. La investigadora del Centro de Estudios Jurídicos e Investigación Social Elba Flores Gonzales afirma que las mujeres forman otro sector que deja de lado a corta edad el sistema educativo para dedicarse a las labores caseras. 
Para lidiar contra estas dificultades, esta nación creó el Consejo Educativo del Pueblo Originario Chiquitano, perteneciente a la Organización Indígena Chiquitana (OICH), que entre otras cosas apunta a revalorar las tradiciones a través de las enseñanzas en las aulas y, sobre todo, el idioma bésiro con la capacitación de profesores originarios bilin-gües. Barranco informa que la educación intercultural es un método que ya se aplica en Guayaba con la organización de festivales en los que se muestran las danzas chiquita-nas; aparte de la recomendación a los progenitores para que empleen su lengua an-cestral en la relación con sus hijos. 
El primer cacique general de la OICH, Rodolfo López, dice que lo que sucede en las unidades de enseñanza de las comunidades apartadas es culpa de la falta de fiscaliza-ción de los líderes locales a los planes de los gobiernos municipales. “Ahora hemos im-pulsado un bachillerato pedagógico humanístico en Concepción, para que los adoles-centes que salgan de la especialización pasen a ocupar los ítems de los educadores en las áreas rurales y así se mantengan nuestra cosmovisión y creencias. El sueño es fundar un Instituto Normal de Lenguas, no hablamos de una universidad indígena; así podremos recuperar lo que es nuestra identidad”. 
Mientras tanto, el bésiro aún está en fase de recopilación de datos. Los chiquitanos lo hablan, pero no lo escriben. Ahí radica el desafío de los estudiosos del idioma. El an-tropólogo Wigberto Rivero Pinto sostiene que esta lengua no posee la “ch” española, la que es reemplazada por la francesa “sh”; aparte, la letra “j” es pronunciada como la “j” española, y la estructura básica de una oración son las consonantes Ñ, S, V y P. Algu-nas palabras en bésiro chiquitano son: asxriñe (yo), asxriictio (tú), ttoneeti (él), asriñe (nosotros), asxri (vosotros), ttoneeti (ellos), unca (no), tone (sí), ¿chamooxria? (cómo te llamas), ¿aquíbíi? (¿adónde vas?).
La guerra de los brujos
Lorenzo Anchera Aponte lleva más de 20 años sanando enfermos en la localidad chi-quitana de Guayaba, en la provincia Ñuflo de Chávez. Es el Responsable de Salud y tiene a otros tres ayudantes para realizar la tarea. Su trabajo es pesado, más aún ante la ausencia de una posta sanitaria en el territorio habitado por más de 200 personas. “Lo único que manejamos son botiquines, pero no nos entregan frecuentemente los medicamentos para tratar a los pacientes. Hay que ir a pedirlos hasta la capital Con-cepción. Allí yo me capacité en el hospital público. Y apoyo las campañas de vacuna-ción para evitar la llegada de epidemias a la zona”. 
Las enfermedades frecuentes que atiende son las diarreas, los vómitos y las fiebres, ocasionados generalmente por infecciones estomacales que son producidas por el consumo de agua no potable, o sea, de los manantiales. “En los pueblos de más aden-tro hay pequeños puestos de salud, pero aquí, por estar a poco tiempo de Concepción, nos obligan a ir donde los médicos del centro hospitalario”. El presidente de la Organi-zación Territorial de Base de Guayaba, José Soquereme Batá, sostiene que la mayoría de la población convaleciente recurre al nosocomio concepcioneño porque de a poco va perdiendo la preferencia por la medicina ancestral. 
El antropólogo Wigberto Rivero Pinto reconoce el Distrito Chiquitano Norte de Salud, correspondiente a los municipios de San Javier y Concepción, con dos hospitales de segundo nivel y siete postas sanitarias en la región. Elba Flores Gonzales, investigado-ra del Centro de Estudios Jurídicos e Investigación Social (CEJIS), dice que las briga-das de salud ingresan una vez al mes en las zonas más lejanas de la zona chiquitana, las que padecen de una situación precaria en el rubro. Y revela que en Concepción se han instalado denuncias sobre la discriminación hacia las mujeres indígenas en el tra-tamiento del Seguro Universal Materno Infantil. 
Estas limitaciones y dificultades para tener un acceso normal al servicio de salud han ocasionado que en algunas comunidades chiquitanas, sobre todo las periféricas, aún se mantenga arraigado el listado de recetas naturales de los curanderos o chamanes, quienes son muy respetados entre los habitantes. “Están los brujos buenos y malos, que también son los que ocasionan más conflictos entre los pertenecientes a esta et-nia. Manejan una diversidad de árboles, plantas, tallos y raíces que tienen propiedades curativas, y brebajes que pueden ocasionar embrujos y producir la muerte de los afec-tados si no son atendidos por los Cheeserusch”. 
No todos los comunarios dominan los secretos de estos “médicos de la selva”. En la zona de Lomerío, por ejemplo, los merkux (como se denomina a los que curan enfer-medades mediante la medicina tradicional) o los hechiceros (los que manejan la ciencia oculta) o los pichareros (los que preparan venenos letales contra los seres humanos) manejan conocimientos que son mantenidos en el más absoluto misterio, salvo cuando sus portadores se encuentran en la agonía y los transmiten a sus hijos o herederos en el lecho de muerte, quienes deben ser personas con capacidad mental y fuertes en la fe de los poderes de sanación que tienen las plantas medicinales. 
El antropólogo Jürgen Riester sostiene que una de las figuras más representativas de la cultura chiquitana es precisamente el curandero. Un hombre temido y que penetra en las variopintas esferas de la vida cotidiana indígena. Los hay de dos tipos: el Cheese-rusch o brujo bueno, que se encarga de sanar a las personas que han sido embrujadas por el Picharero, Oboisch o brujo malo. El primero aplica métodos de curación como el masaje, la sobada y la succión con charuto; por sus servicios, los comunarios le pagan en especie o en dinero. Además goza de influencia porque en los conflictos o denun-cias de brujería se encarga de desenmascarar a los involucrados. 
El Picharero es su opuesto. Tiene la capacidad de hacer el mal a la gente, hechizar e introducir en el cuerpo humano objetos como huesos, y rociar veneno en las comidas o bebidas que invita, ocasionando la muerte lenta o instantánea. “El Oboisch es el ene-migo de las personas, aniquilarlo o dejar sin efecto su influencia es tarea de los Chee-serusch y asunto de interés para el grupo. El curanderismo se presenta como un siste-ma de profundas consecuencias que divide a los miembros de una población en grupos rivalizantes entre sí, lo que causa enemistades entre las diversas familias e influye de-cisivamente en la vida diaria de los chiquitanos”. 
El primer cacique de la Organización Indígena Chiquitana, Rodolfo López, sentencia que aún resta compatibilizar las medicinas chiquitana y occidental. “Pedimos al Ministe-rio de Salud la construcción de oficinas para que estén nuestros curanderos”, aquellos que diagnostican que la diarrea se cura empleando el árbol cuchi, el paludismo con la planta de la quina y la lengua de panza de res, la deshidratación conocida como mo-cheo con la panza de vaca, la papera con una danza alrededor del tacú; aquellos que alertan que los niños nacidos en luna nueva no deben bailar para no padecer el muere muere o epilepsia.
La fiebre de la madera
Bosques con ingentes recursos de madera rodean a las aldeas chiquitanas repartidas por cinco provincias del departamento de Santa Cruz. La pugna por estos territorios ancestrales aún no ha sido librada. Uno de los asesores de esta etnia en el tema, el di-rector del Centro de Estudios Jurídicos e Investigación Social (Cejis), Leonardo Tambu-rini, subraya que la batalla agraria de los indígenas es a muerte y tiene como principa-les enemigos a los madereros y hacendados ganaderos. Un conflicto que logró sus fru-tos con la aceptación estatal de dos Tierras Comunitarias de Origen situadas en la pro-vincia Ñuflo de Chávez, Lomerío y Monte Verde. 
Según los cálculos de este experto, hay más de dos millones de hectáreas que fueron consolidadas para el pueblo chiquitano en suelo cruceño: más de un millón en Monte Verde, casi 300.000 en Lomerío, otras 380.000 en Bajo Paragua... “Debe haber por lo menos otras dos millones de hectáreas pendientes de definición, varias de las cuales están en el Parque Otuquis. Son territorios donde manda la madera, y también está la zona cercana al Pantanal, donde se inserta el proyecto mineral de El Mutún que va a impactar ambientalmente sobre muchos predios. Y ni hablar de la fauna y la flora pre-sentes, porque se está hablando se áreas perteneciente a la Amazonia”. 
La meta de la Organización Indígena Chiquitana (Oich) es lograr el reconocimiento de las otras peticiones agrarias para conformar, si se puede, una continuidad territorial ét-nica para aplicar las autonomías indígenas. Una continuidad que ya trata de hacerse patente con la creación de la mancomunidad chiquitana que fue creada el 23 de no-viembre de 1996 por más de una docena de gobiernos municipales que se hallan al es-te y noreste del departamento de Santa Cruz y copan una extensión de 231.577 kiló-metros cuadrados, equivalentes a aproximadamente 23 millones de hectáreas, es de-cir, el 62 por ciento de la superficie del total de la región cruceña. 
Los sembradíos de los chiquitanos se hallan insertos en sus Tierras Comunitarias de Origen, a kilómetros de sus hogares. Acceden a ellos mediante el permiso de una Asamblea Comunal convocada por la máxima autoridad local. El antropólogo Wigberto Rivero Pinto sostiene que estos predios tienen una importante riqueza forestal sujeta a la explotación ajena de empresarios ganaderos y madereros. Además, el constante desmonte para la habilitación de tierras de cultivo, la quema de bosques y la tala selec-tiva han llevado a la pérdida de cobertura vegetal importante, lo que ha ocasionado el deterioro del ecosistema. 
El primer cacique general de la Oich, Rodolfo López, prefiere hablar de la conformación de una provincia chiquitana que aglutina a las provincias Germán Busch, Ñuflo de Chá-vez, Chiquitos, Ángel Sandóval y José Miguel de Velasco. “Hay unos 450 pueblos de la etnia en esos lugares. Y superamos los 100.000 habitantes, pero vamos
a hacer nues-tro propio censo para demostrar que somos más. Hemos luchado por siete demandas de territorio, y aún quedan pendientes otras tres. La lucha no ha acabado. Pero nos es-tá tocando ahora lidiar contra la piratería de la madera, ya que lamentablemente no hay control social en nuestro terreno. Es algo pendiente”. 
La investigadora del Cejis Elba Flores Gonzales dice que la fiebre por la madera ha cundido entre los originarios, quienes por esa razón incluso dejan de lado sus activida-des económicas ancestrales como la agricultura, la caza y la pesca. “Ayudan a la ex-tracción de este recurso. Otorgan autorizaciones para el asentamiento de barraqueras y a cada familia le llega un promedio de 200 bolivianos al mes. Una miseria si habla-mos de la tala de madera de calidad como la mara, el tajibo, el membrillo... que esca-sean por esta labor abusiva”. Y en Lomerío, se tiene hasta 22 concesiones mineras que pueden dañar el medio ambiente. 
Para Tamburini, otro asunto en ciernes es el tráfico de tierras que concierne a inmigran-tes brasileños y terratenientes cruceños. “Hay como un intento de acorralamiento a las aldeas para que sus habitantes rurales se vean obligados a vender sus propiedades. Pero el principal desafío de los chiquitanos es impulsar el saneamiento de estos predi-os y el diseño y aplicación de una política de desarrollo económico con normativas cla-ras para los explotadores de recursos naturales. Y para ello es necesario que haya una autonomía indígena. Esto costó muchos años de lucha incesante y el bosque no se lo puede liquidar en cinco o siete años. Debe haber un futuro sostenible”. 
López afirma que se han aprobado planes de gestión territorial en los predios que fue-ron recuperados por los originarios. “La Ley de Reconducción Comunitaria de la Ley 1715 del Instituto Nacional de Reforma Agraria nos faculta a implementar este tipo de proyectos. Ahora buscamos una asociación forestal indígena nacional para garantizar el área maderera. Estamos conscientes de que todos los recursos son del Estado boli-viano y que, por lo tanto, deben ser cuidados, y quienes mejor que los indígenas para velar por todo esto porque no tenemos una visión mercantilista”. Una propuesta que no avanza tan rápido como la tala verde que cunde a 
 
Las denuncias de brujería 
Un funcionario judicial de la localidad chiquitana de Concepción, en la provincia Ñuflo de Chávez, contó esta historia a Domingo. Hace un par de años, en un poblado cerca-no, acaeció una muerte singular, cuya averiguación llegó a los estrados concepcione-ños. Un individuo había fallecido atado con alambres de púas a un árbol, luego de ser torturado sin piedad. Los comunarios alegaron haber aplicado contra éste las sancio-nes de su justicia comunitaria y lo acusaron de brujería: de poder transformarse en los animales que deseaba y de haber llevado a sus hogares la desdicha y la mala suerte. “Lo amarraron para que no se convierta en tigre o ave”. 
Un pacto de silencio se instaló en el villorio en cuestión. Nadie confió algún testimonio a los investigadores. El caso quedó archivado. Pero la Policía determinó una hipótesis que quedó como tal: el hecho fue provocado por la venganza de varias mujeres que habían sido violadas por el individuo, quien las amenazaba con convocar a las fuerzas de la naturaleza si es que no cedían a sus pedidos. En realidad, el sujeto no habría si-do brujo, y en la comunidad tampoco se habría aplicado la justicia originaria, sino lo que se llama comúnmente linchamiento, o en otras palabras la Ley del Talión, el cono-cido “ojo por ojo y diente por diente”. “Se intentó, y se logró, tapar un crimen común y corriente bajo la figura de la justicia comunitaria”. 
Son pocos los delitos que son derivados a los jueces ordinarios por parte de los chiqui-tanos, generalmente los problemas suelen ser resueltos entre ellos. Y para esto se so-meten a las determinaciones que asume la Asamblea Comunal o General, que es lide-rada por el Presidente de la Organización Territorial de Base (OTB) y el Corregidor, o el Cacique bajo el sistema del Cabildo. Todos estos jefes recurren a las recomendaciones de Consejos de Ancianos y en sus directivas hay personas encargadas de determinar o aplicar la sanción para los infractores de las normas: el Cacique Juez, el Primer Comi-sario, el Primer y el Segundo Fiscal. 
El presidente de la OTB de Guayaba, a media hora de viaje de Concepción, José So-quereme Batá, sostiene que el respeto a las reglas internas es importante entre los miembros de esta etnia. “Por eso no hay muchos problemas y si los hay, son muy le-ves, porque somos muy severos. Yo me reúno junto con el Corregidor para analizar las denuncias y luego instalamos una audiencia donde escuchamos a las dos partes del conflicto”. Cuando se trata de hablar de los castigos, Soquereme prefiere evadir la pre-gunta; sólo atina a decir: “No somos malos, no matamos ni nada por el estilo como en otros lugares. Llamamos la atención hasta en tres ocasiones”. 
Para ser pasible a una sanción en el sistema de justicia chiquitano, los comunarios de-ben saber cuáles son sus deberes. Los de las localidades de Monte Verde y Lomerío, situadas en la provincia Ñuflo de Chávez, por ejemplo hacen referencia a: “defender el territorio, asistir a las reuniones, participar de los trabajos comunales, mantener la con-vivencia, ser buen vecino, respetar y obedecer a las autoridades, cumplir con las cos-tumbres, ayudar en la minga los sábados o un día que necesite la familia, proteger los recursos naturales, portarse bien, vivir con respeto y tranquilidad, respetarse entre co-munarios, no robar ni andar en chismes. Son los mandamientos internos de conducta. 
La investigadora del Centro de Estudios Jurídicos e Investigación Social (CEJIS) Elba Flores Gonzales sostiene que los castigos difieren entre los villorrios de esta nación originaria. Cuando el tema involucra a varias aldeas, el caso puede ser atendido por una Central, o si implica a conglomerados de pueblos, el proceso puede ser atendido por la Organización Indígena Chiquitana. “Incluso los maltratos contra niños y mujeres van a la Secretaría de Género de esta organización, o los afectados recurren a la De-fensoría del Pueblo o a la Asamblea de Derechos Humanos, pero generalmente tratan de solucionar los problemas al interior”. 
Una investigación publicada por el CEJIS y titulada Sistema jurídico indígena determina que la decisión del traspaso a la justicia ordinaria a veces es asumida directamente por las autoridades comunales, y en otras ocasiones por la Asamblea General. Esto se da cuando los casos son considerados de suma gravedad, o cuando los líderes originarios reconocen que éstos no son de su competencia, o cuando la víctima y sus familiares optan por acudir a los organismos estatales. En primera instancia, la denuncia llega an-te el Corregidor Cantonal o directamente ante la Policía de las aldeas cercanas de los centros urbanizados como San Javier y Concepción. 
Según su incidencia, los problemas más frecuentes entre los chiquitanos tienen que ver con: la brujería causada por el hechicero malo Picharere u Oboisch, que puede provo-car la presencia de osamentas de animales en el cuerpo o envenenar las comidas o bebidas que invita; el rumor o chisme, que genera conflictos en las localidades peque-ñas porque todos los habitantes se conocen; las peleas entre comunarios, que suceden durante las fiestas y cuando éstos toman bastante chicha de maíz o yuca; el robo de chanchos, gallinas, cosecha, bicicletas u otros bienes; y la violencia contra la mujer por los celos y los efectos de la borrachera. 
¿Cuáles son las sanciones? El consejo se aplica cuando alguien cometió una falta por primera vez. La compensación en caso de perjuicio cubre los gastos en especies o di-nero por los daños causados cuando los animales de alguien arruinan el chaco de una persona, o cuando los robos o peleas ocasionan lesiones al afectado. La tarea comu-nal, castigo común para los borrachos y peleadores: corte de postes, limpieza de pla-zas, elaboración de adobes y alambrados... La multa de entre 100 y 300 bolivianos del Corregidor Cantonal en los asuntos de abusos contra la autoridad; por esto último los chiquitanos prefieren evadir el veredicto estatal. 
Otro castigo es la expulsión de la aldea, la cual es asumida por la Asamblea en los ca-sos considerados graves, como la brujería, el mal comportamiento y los asesinatos. Aparte está la guasca, aplicada con el cuero de mocho cuando las otras penas no sur-ten efecto, o los azotes con la cola de peji, que están vigentes en la localidad de Pal-marito: se aplican tres azotes cuando el autor del delito está involucrado por primera vez, y entre 6 y 12 a los reincidentes. La sanción más drástica son 25 guascas sin lla-mada de atención; 12 si hay traición a la comunidad; y en los conflictos entre parejas, las mujeres son castigadas con entre 3 y 6 azotes. 
El primer cacique general de la Organización Indígena Chiquitana, Rodolfo López, acla-ra que el sistema de sanciones originario de su nación es aplicado según las costum-bres de las localidades. Informa que cuando entre los involucrados hay personas que no pertenecen a su cultura, el asunto puede ser llevado a la justicia ordinaria a pedido de éstas. Además, cuando se presentan conflictos con empresas madereras o ganade-ras, se solicita asesoramiento jurídico a entidades que apoyan las causas indígenas. “El castigo es para todos bajo nuestra lógica, por eso las autoridades igual pueden ser guasqueadas si es que se portan mal”. 
 
El accionar comunal en los divorcios 
Entre los chiquitanos, aunque no con mucha frecuencia, según un estudio del Centro de Estudios Jurídicos e Investigación Social, se presentan casos de separación de cónyuges. Las causas generalmente están relacionadas con la infidelidad; o cuando hay peleas cuando la pareja no se comprende, lo cual desemboca en maltrato físico, abandono del hogar o la expulsión de la mujer de la casa del esposo. Cuando ocurre ello, primero las autoridades tratan de impedir el alejamiento, aconsejando la reconci-liación de los involucrados; si no lo logran, los hijos se quedan viviendo con la madre, quien asume toda la responsabilidad de su manutención. En algunos casos, los padres firman actas en las que se comprometen a ayudar a los vástagos en su educación, sa-lud y alimentación. Algunas mujeres inclusive acuden a la Central Indígena para resol-ver el problema de la asistencia familiar. 
 
El caso del hombre que tenía al diablo metido en el cuerpo
Julio Cuasace, de la localidad chiquitana de Palmarito, relata: Una vez le dije a un se-ñor: “Bueno, usted me va a cortar 50 postes para alumbrar el registro civil”. Entonces él comentó: “Yo prefiero que me dé su castigo”. Eran seis azotes, por primera vez. “Por-que usted no hace caso, no escucha lo que le aconsejan”. “No, yo prefiero que me san-cione porque ese diablo está en mi cuerpo, porque cada que me pongo a beber me pi-ca esa mano para pelear, parece que me obliga”. Entonces le dije: “No, usted me traba-ja, por ahí nos denuncia”. “No —dijo—, yo pues cómo voy a denunciar si estoy pidiendo porque quiero que me compongan”. Entonces, él se inclinó ahí para que le demos sus seis azotes y solicitó: “De una vez, señor Cacique”. 
El Cacique ordenó al Primer Comisario: “Déle, él lo pide así, no quiere trabajar”. El Pri-mer Comisario agarró el látigo y dijo: “Bueno hermano, yo no tengo la culpa, no te vas a enojar conmigo, yo no te he obligado a que pelees, vos nomás lo buscaste y vas a re-cibir tu sanción para que no lo vuelvas a hacer. Por ahí mañana, pasado, como Caci-que me toca a mí también, voy a ser sancionado para que nos pongamos y vivamos bien en nuestra comunidad”. Terminó de hablar el Primer Comisario, le dio la guasca y listo. Después el sancionado se levantó y se disculpó con el Cacique General: “Bueno mi general discúlpeme, no tiene la culpa, usted no me obligó para que yo pelee, yo si hey llevado fue porque yo me busqué el problema, porque usted como autoridad no me dice peléate con fulano, para que yo te guasquee”. El afectado sostuvo entonces: “Bueno, ya he recibido la sanción. Yo con usted no estoy bravo, yo tengo la culpa, ya recibí mi sanción, el diablo ya salió de mi cuerpo; bueno, él que está ahí sigue todavía molestándome”. 
Los amos de la naturaleza 
Las misiones jesuíticas marcaron a los chiquitanos, de eso no hay duda; pero su fe hacia el Dios católico no tarjó que puedan establecer un sincretismo religioso con la anexión de las creencias de sus antepasados. Los miembros de esta etnia guardan una amplia mitología que expresa sus orígenes, por ejemplo, los chamanes siguen en vi-gencia y ejercen control sobre la sociedad. El antropólogo Wigberto Rivero Pinto co-menta que los momentos cruciales de la vida como el nacimientos, el matrimonio, la muerte y actividades como la cacería, la siembra y la cosecha están impregnados por el chamanismo, lo cual arma un mundo espiritual y sobrenatural en las comunidades. 
Esta nación mantiene la creencia en los astros del universo, como el sol y la luna, divi-nidades que ayudan en el agro, la concepción y los quehaceres rutinarios. Según el Atlas Étnico de Investigaciones Antropológicas del Viceministerio de Culturas, el Oboisch es el genio que se aparece a una persona para causarle una enfermedad mor-tal que sólo se cura mediante un hechizo. El Chovoreca no es más que el diablo, que se muestra ante los niños en las noches para llevárselos al monte y hacerlos desapa-recer. Con la llegada de los misioneros, esta cosmovisión se llegó a completar con la omnipresencia de las almas condenadas: la Llorona o la Corta Mortaja. 
Sin embargo, un sitial preponderante en su imaginario popular está ocupado por el Jichi o el amo de la naturaleza, al que se reconoce como el dueño del monte y los animales, con dominio sobre el agua. “Mitad saurio y mitad culebra, es un animal legendario de apariencia gomosa habituado al agua y muy difícil de ver, pues sólo sale de noche. Pe-se a su fabulosa apariencia, no se dedica a espantar ni asolar los caseríos. Todo lo contrario. Es el guardián de los manantiales de agua potable y evita que ésta sea des-perdiciada; protege la flora acuática. Cuando se marcha, el agua merma, la pesca dis-minuye, la caza huye y la vida se vuelve insostenible”. 
El antropólogo Jürgen Riester estudió a las leyendas que rodean a este personaje míti-co, y habla de varios Jichis presentes en la cosmovisión chiquitana por la ausencia de un Dios Creador y otros seres supremos autóctonos, los cuales intervienen en la rela-ción de los seres humanos con la naturaleza y entre indígenas. Según la clasificación de este investigador, los comunarios destacan por su importancia al nirri tuúrr, amo del agua o de los puquios; el nirri kaar, amo del cerro; el nirri muurrto, amo del monte; el nirri taar, amo de los chacos; el nirri rroüz, amo de la pampa. “Hay también temor al ar-co iris que tiene su propio Jichi y se puede llevar a las personas”. 
El Jichi puede presentarse al hombre en forma de serpiente, de una hermosa mujer o de su esposa; y a la mujer bajo la apariencia de varón, de su esposo o de animal. El respeto a este ser sobrenatural se expresa en varios rubros: cuando se caza o pesca, los chiquitanos deben pedirle permiso y hacerle ofrendas para que la actividad sea pro-vechosa, además de que no deben ser ambiciosos porque se debe cazar lo necesario para alimentar a la familia; aparte que lo conseguido no debe ser vendido porque, si no, se ocasiona la furia del “amo”, y el cazador puede ser castigado: nunca más los anima-les le serán visibles, el Jichi los esconderá. 
El libro Sistema jurídico indígena, publicado por el Centro de Estudios Jurídicos e In-vestigación Social, resume que “los chiquitanos reproducen las prácticas religiosas le-gadas por los jesuitas y las combinan con su mitología y creencias presentes en el ‘amo de la naturaleza’. Las celebraciones religiosas como Semana Santa y Corpus Christi igual inspiran respeto: en esas fechas tienen prohibido cazar o trabajar en el chaco, lo hacen por la fe y por el apego a las prácticas religiosas de la Iglesia Católica, como manifiestan: Hay que acordarse de nuestro Señor Jesucristo; y por otro lado, te-men el castigo del Jichi, pudiendo la persona trastornarse o morir”. 
Aparte, otro de los actores espirituales centrales de sus creencias es el curandero, quien en la antigüedad cumplía también la función de Cacique, empero, que fue margi-nado por los misioneros jesuitas. Hoy se distinguen dos tipos: el Cheeserusch o brujo bueno, que se encarga de sanar a las personas que han sido embrujadas por el Picha-rero, Oboisch o brujo malo, que tiene la capacidad de introducir en el cuerpo objetos como huesos, poner veneno en las comidas o bebidas que invita, ocasionando la muer-te. El Cheeserusch, como establece Riester, tiene la tarea de aniquilar a su antítesis, o dejar sin efecto su influencia entre sus protegidos. 
Por último, está el mundo de las supersticiones de esta etnia indígena. Entre ellas, que sus miembros creen que el ave guajojó indica el cambio de clima con su canto, para bien o para mal y de acuerdo con el tono; la lechuza tiene el poder sensible de detectar el mal que está presente en un territorio. Igual arguyen que si la gallina canta de día en la puerta de su casa, es un anuncio de muerte o enfermedad en la parentela o en la comunidad; pero si lo hace en cualquier parte, es un símbolo de protección. Y también le otorgan un significado de mala suerte a la presencia del zorro y el lagarto, este último cuando aúlla atrae lluvias torrenciales. 
 
Ritmos de unidad comunal 
Los chiquitanos de Lomerío, en la provincia Ñuflo de Chávez, recuerdan que sus ante-pasados se daban modos para comunicarse: utilizaban gritos o empleaban los recursos naturales, aves y animales silvestres que habitaban su entorno para ello. Hoy, por ejemplo, cuando una persona se halla perdida en el bosque, se trata de ubicarla con el uso de instrumentos musicales como el churuno, la corneta, el pututu o el bombo, los que también sirven para la convocatoria a reuniones. Un comunario de la localidad de Guayaba explica que, a veces, se suelta al gallo para que, a través de la lejanía o cer-canía del canto del ave, el extraviado pueda ubicar su morada. 
El antropólogo Wigberto Rivero Pinto sostiene que la organización social de los chiqui-tanos se basa en la “familia nuclear monogámica con residencia matrilocal, en la que pueden reunirse ocasional o permanentemente varias parentelas constituidas por las hijas casadas. El jefe es el hombre más viejo del clan y le siguen sus hijos por orden de edad. El o los yernos aceptan esa autoridad, pero a su vez reciben un trato cordial; aunque sólo definen cuestiones al interior de su familia nuclear”. Las parejas engen-dran un promedio de cinco retoños; los progenitores confían en que éstos serán los que los atenderán en casa cuando sean ancianos. 
Aún existen los matrimonios acordados. A la par, se han dejado de lado las uniones pa-ra preservar la sangre, lo cual ha permitido el casamiento de chiquitanos con integran-tes de otras culturas y naciones originarias. En la antigüedad, para tener a una esposa, el indígena se sometía a diferentes pruebas como chaquear el monte, comer comida con bastante ají; y la mujer debía demostrar sus dotes en el hilado, la costura, la cocina y la elaboración de la chicha. Y hay las creencias de que cuando una persona parte el tallo del árbol del bibosi, su primogénito será del sexo femenino; o que en luna nueva, las embarazadas no deben salir de sus hogares. 
Cada miembro de la parentela tiene definidas sus tareas. Los hombres se dedican a la agricultura, la ganadería, la labor forestal, las artesanías y en algunos casos a la reco-lección de frutos silvestres; la caza y la pesca también son parte de sus atribuciones exclusivas, actividades que las realizan con el apoyo de los hijos varones. La mujer es-tá destinada al cuidado del hogar y colabora a su esposo en los trabajos anteriormente descritos, junto con las hijas mujeres, más la elaboración de artesanías como tejidos de algodón y alfarería. Eso sí, se intenta que los menores no dejen los estudios a causa de sus obligaciones caseras.
Los platos típicos entre los integrantes de esta etnia son escasos, pero salen a relucir el locro de gallina, una sopa acompañada por vegetales, y los pescados chapapeados, o sea, asados sobre una parrilla elaborada con palos de madera. Los animales del monte, los peces de los arroyos y la producción de sus chacos son los que abastecen de alimentos a la mesa de los chiquitanos. La bebida indispensable para sus aconteci-mientos es la chicha de maíz o yuca, la cual es fabricada por las féminas luego de mezclar estos insumos con harina y guardar la preparación en cántaros de arcilla por varios días, para que esté fermentada. 
Las fiestas cívicas y patronales marcan a su sociedad, a la par del Carnaval, la Sema-na Santa, la Navidad, el Año Nuevo y el Corpus Christi. Las danzas que se despliegan en esas fechas son por ejemplo: la de los abuelos, que se realiza cada 1 de mayo; el sarao, en la que los bailarines sujetan un palo que representa la raíz de la sociedad, cintas que demuestran el respeto y la armonía con la naturaleza, y un tejido que implica la integración en la comunidad; el baile de los lanceros, que muestra la destreza en el manejo de las armas para defender al pueblo del enemigo; el carnavalito, el baile del bejuco, la chovena, el taquirari… 
Hay medidas de peso, longitud o distancia que los chiquitanos aplican desde tiempos memoriales. Por ejemplo, una hora de caminata es el equivalente a cinco kilómetros. Una vara de madera extendida de la punta de los pies al ombligo de una persona sirve para calcular aproximadamente un metro. El palo de bejuco, medido desde la punta de la mano a la nariz, igual es aceptado como un metro. Dos piedras medianas colocadas en un recipiente de cualquier material son una libra. Y hay incluso más: una decena de espigas de maíz chiriguano equivalen al peso de un kilogramo, igual que 12 espigas de maíz colorado; y 60 espigas de maíz (colorado, chiriguano o blanco) son una arroba. 
 
La vestimenta perdida 
En la comunidad chiquitana de Guayaba resaltan los comunarios que portan vestimen-ta occidental. Sólo las ancianas llevan el característico tipoy, una túnica colorida y flo-reada que les llega hasta las rodillas; la herencia de las misiones jesuíticas. El primer cacique general de la Organización Indígena Chiquitana, Rodolfo López, es crítico al hablar del tema. “Esto nos fue impuesto desde la llegada de los curas siglos atrás. An-tes de ellos, mis abuelos me decían que los hombres usaban ropas hechas con pieles de animales e incluso utilizaban las cortezas de los árboles para hacerse trajes”. Eso quedó en el recuerdo dejado por la historia. 
Hoy, las prendas que emplean los miembros de esta nación distan mucho de las que portaba, por ejemplo, el chiquitano y ex diputado masista José Bailaba Parapaino en el Congreso: cueros de tigre, plumas y flechas. En fiestas patronales y cívicas, Carnaval y Pascua, recalca el Consejo Educativo del Pueblo Originario Chiquitano, el varón usa camisa, pantalón con lienzo, sombrero de palma y abarcas hechas con cueros de ani-males silvestres, entre los que sobresale el de anta; mientras las mujeres emplean el tipoy de lienzo común acompañado con trencillas y sombreros que están celosamente adornados con cintas de colores. 
El diseño de las camisas chiquitanas, por su colorido y adaptación al clima tórrido de la región, ha permitido la instalación de apuestas microempresariales familiares y comu-nales que las han comenzado a comercializar a los mercados local e internacional. Las mangas cortas y los dibujos pintados o bordados en las solapas o los cuellos en V han seducido a las clases dirigenciales de la urbe de Santa Cruz, que emplean los atuen-dos como un símbolo, con los colores blanco y verde. López comenta que estas crea-ciones hechas tanto por hombres como por mujeres son un derecho tangible que re-presenta a su etnia. 
No obstante, el cambio de la moda entre los jóvenes chiquitanos tiene mucho que ver, manifiesta López, con la emigración a las ciudades porque los ingresos económicos otorgados por la producción en los chacos son insuficientes para “vivir dignamente”. El antropólogo Wigberto Rivero Pinto sostiene que los integrantes de esta cultura parten de sus hogares como medio de sobrevivencia y en busca de una fuente laboral y de mejores tierras para la aplicación de la agricultura, “desplazamientos que pueden ser temporales o definitivos, dentro de la misma zona y fuera de la misma, hacia los cen-tros urbanos intermedios y mayores”. 
La investigadora del Centro de Estudios Jurídicos e Investigación Social Elba Flores Gonzales explica que este fenómeno está influido por la pobreza y pone en duda la consolidación del territorio de las autonomías indígenas por parte de las nuevas gene-raciones. “Los adolescentes emigran a las haciendas cercanas de sus comunidades para volver a estar bajo el mando de un patrón, como era hasta antes de la Revolución Nacional de 1952, sólo que esta vez tienen acceso a un salario mensual”. Esta emigra-ción es una de las razones por las que muchas aldeas chiquitanas se hallan habitadas especialmente por niños y ancianos. 
Otra de las causas de esta partida, sentencia Flores, es la falta de oportunidades edu-cativas en las localidades periféricas de esta nación, las que cuentan con escuelas que generalmente imparten clases sólo hasta primaria, lo que obliga a los muchachos a emprender viaje a las ciudades rurales o a la ciudad de Santa Cruz, algo común entre los que apuntan hacia las universidades. El presidente de la Organización Territorial de Base de Guayaba, José Soquereme Batá, ratifica esta tesis. “Si los hijos crecieran aquí, no tendrían futuro. Por eso nos esforzamos para que se eduquen afuera; aunque hay el riesgo de que pierdan sus costumbres”. 
En la otra cara de la moneda se encuentra la inmigración. La región chiquitana es tam-bién la casa de “paisanos” o residentes collas, ayoreos, guaraníes, guarayos… que permiten la existencia de una interculturalidad que hasta el momento tiene una convi-vencia pacífica. López arguye que una de las características de los chiquitanos es que no son “envidiosos y son hospitalarios. Por eso es que muchos vienen a vivir a nues-tras tierras para poder trabajar”. Lo único que exigen las autoridades originarias a los “nuevos vecinos” es el respeto a las reglas comunales y la garantía del cuidado del bosque, la fauna y la flora.
 
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El Muerto |||

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sábado, 31 de octubre de 2009

Yo voté SI

Aquí, la canción testimonial "NI OLVIDO NI PERDÓN" de quienes votamos SÍ, para impedir que la impunidad continúe siendo un estigma moral y social en la patria uruguaya; para que el abominable crimen del secuestro, la tortura y la muerte de hombres, mujeres y niños no prescriba nunca. Será imposible taparnos la boca.




Video realizado con fotos de Mica Grecco, en relacion al resultado negativo de la consulta popular al pueblo de uruguay de terminar con la ley de impunidad a los responsables de crimenes en la ultima dictadura. Me tomo el atrevimiento de poner el texto que puso Mica en su Facebook:

"..No sabía si publicar esto hoy, un día después de vivir una de las peores decepciones de mi vida desde que tengo conciencia...pero creí que si era necesario.
Por que la derrota de ayer es un más de las tantas que tendremos en el camino hacia la verdad.
Que ayer no se haya podido no quiere decir que no lo podamos lograr.
Ellos no se borran de nuestra memoria solo por un tropezón...grande sí,pero tropezón al fin...
...Y seguiremos luchando por todos ellos hasta que se sepa la verdad, hasta encontrar el paradero de los 172..."

Las imágenes son argumento irrebatible para que jamás se restablezcan en Nuestra América, sistemas de persecución y exterminio -mediante aborrecibles acuerdos y alianzas- como la "Operación Cóndor". Para que nuestro connatural anhelo de justicia social, igualdad, solidaridad y fraternidad -y la lucha cotidiana por que se concrete- no sea tratado como delito, ni penalizado, ni perseguido, ni asesinado. Para que los verdugos de sus propios pueblos, y exterminadores de nuestras étnias primigenias, tales como Micheletti, García Pérez, Uribe, Bachelet y Calderón no sigan creyendo erróneamente que el homicidio consuetudinario puede formar parte normal, e inimputable, de sus políticas de estado.

Si en Nuestra América permitimos que se mantenga y extienda el precedente nefasto de autenticar leyes que encubran a los autores intelectuales y materiales de crímenes de lesa humanidad, estaremos jurídicamente indefensos y podremos ser víctimas -ya totalmente desprotegidas- de las masacres que disponga algún alienado que consiguió, por medios lícitos o no, hacerse del poder. ¿Qué freno podría existir si aquel ordena -directamente, o por interpósito ministro- "eliminar" a quienes se le opongan"?, ¿Qué contención legal, que no moral, pudiera imponerse al sadismo a mansalva de los ejecutores?

La lucha continúa. Ha de continuar, con mucha fuerza, con mucha conciencia, con absoluta decisión, en el Caribe, en Centro América, y desde el sur del Río Grande hasta la Patagonia. Nadie, absolutamente nadie, en la sociedad de Nuestra América debe de esperar ser víctima directa para elevar su grito, para exigir justicia, para sentir en su propio corazón el corazón del torturado.

Tan sólo basta que imaginemos, o recordemos, la última mirada de aquel o aquella, arrancados con violencia de su hogar y no vueltos a ver; sentir -tal vez por un sólo segundo insoportable- el sufrir de las madres, la orfandad sin razón de tántos huérfanos; el ánimo, lacerado por siempre, de las esposas; de los maridos, de los hermanos, de los compañeros que aún quedamos...

Mientras no se les haga justicia, hasta sus anónimas fosas han de seguir llegando la aflicción y la ira inacabable de todos nosotros, sus deudos, aquellos que desde algún lugar de esta enorme y violentada patria americana somos células vívas de cada ser humano que la habita.

Igor Calvo.


NO PODRAN SILENCIAR JAMÁS EL GRITO DE NUESTRA AMÉRICA






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...me hizo llorar

MARTHA PASSEGGI.

MUCHOS CONOCEMOS A RICARDO INFANTE!!!!! QUE BUENO!!!
Arriba los compas que no olvidan! Salú Ricardo!




25 DE OCTUBRE



Las primeras tres horas fueron normales. Luego el tránsito se empezó a complicar. A las siete de la tarde era imposible transitar. Me fui a mi pieza y apronté un mate. A esperar los resultados.

A las ocho y media... ¡todo alegría!

El Sordo anunció que el SI rosado estaba aprobado.

Me fui contento a seguir trabajando. El trabajo era enorme, pues no había ómnibus. Bajaba un pasajero, y en ese mismo lugar subía otro. Por las diez, más o menos, un pasajero me comentó que no había sido aprobado el plebiscito por la ley de impunidad. Sentí como un golpe en el pecho. Dejé el pasajero y estacioné a un costado de la calle para sintonizar alguna emisora que me explicara este disparate. Todas lo decían. No se había alcanzado de cincuenta por ciento requerido. Apagué la radio y seguí trabajando. Por suerte había mucho trabajo. Me descargué un poco con un pasajero que pretendía subir al taxi con la bandera de los blancos. Por suerte entendió y la guardó. Me fui enterando de lo que pasaba, por los pasajeros. El Frente no había logrado el 50% requerido, pero estuvo cerca; los blancos perdieron votos; los colorados ganaron votos...pero pocos comen taban lo más importante: nuevamente triunfaba la impunidad, mis compañeros desaparecidos...deberían esperar.

Quería que terminara el día (o mas bien la noche), lo antes posible. A las dos de la mañana llevé un pasajero hasta Gonzalo Ramírez y Yaro. Apenas se bajó, me dije: no va más, cargo gas-oil y entrego el auto. Pero en ese momento me picó la curiosidad. “Voy a ir por Ejido para ver si hay alguien en la Sede del Frente Amplio”

Apagué la bandera y arranqué despacio. Media cuadra antes del Cementerio Central, me llamó la atención una gurisa que venía por la calle, sola, agitando una bandera grande del Frente Amplio. En la calle no andaba nadie, y como la zona no es recomendable, aminoré la marcha, y noté que me hacía señas para que la llevara. ¡Se lo ganó, me dije! Me indicó por señas que diera la vuelta. Así lo hice y me arrimé al cordón. Quiso abrir la puerta de adelante, y cuando notó que está trancada, me dijo: “Tengo setenta pesos y voy a Ellauri y Gabriel Pereira: arrimame hasta donde alcance” Miro la planilla y le digo: “son 29 fichas, así que mirá el reloj”

-Dale.

Se sentó atrás y ¡por supuesto! Sacó la bandera por la ventana. En ese momento noté que se había tomado un vinito que otro. Pero no estaba borracha.

Con una sonrisa intenté averigüar que le había pasado.

-¿Te dejaron sola para festejar?

-¡Lo que pasa es que mis amigos no entienden nada, tachero!

-¿Y que hay que entender? Le dije con suficiencia.

En este momento noté por el retrovisor que estaba llorando. Aminoré la marcha y le dije mirándola a través de la mampara:

-¿Qué te pasó?

Lo que me fue diciendo, entrecortado por sollozos, me apretó el corazón.

-Lo que pasa es que vivimos en un pueblo de mierda, tachero. ¡Como puede ser que no entiendan que no se puede vivir rodeado por torturadores vo! ¡Te imaginás tachero que te torturen días y días, que te golpeen y te tengan en un pozo.... que a una mamá le saquen el hijito de los brazos...Y LA MATEN PARA QUE NO LOS DELATE!... ¡que traigan personas en un avión para matarlas!... ¿Podés imaginarte eso tachero? ¿Qué hay que decirle al pueblo para que entienda?

Yo había aminorado la marcha para prestar atención, mientras pensaba que decirle. Todo su monólogo fue acompañado de grandes sollozos que me atravesaban el corazón. La vi tan pura, tan dulce en su desamparo, que no me dejó alternativa: tenía que atacar con munición gruesa.

En ese momento se dio cuenta que el reloj marcaba mas de treinta fichas.

-¡Pará tachero, que nos pasamos!

-No te preocupes, te llevo de onda

Ella siguió y siguió, en su desconsuelo, creo que no entendió cuando le dije que si sabía lo que es que te torturen y que te tengan en un pozo. Solo me empezó a prestar atención cuando le comenté que no sabía que sentía una mamá que le saquen el hijo de los brazos. Pero que sí tenía un hijo, y podía imaginármelo.

-Yo estuve 13 años en cana, gurisa.

-¿Me estás cargando? ¿Vos estuviste en cana? ¿Estuviste con Mujica?

-Estuvimos en la misma cárcel. Y te digo más, pasé dos veces por la tortura, me secuestraron, estuve desaparecido y otras cositas.

Su cara de asombro, ameritaba algo más. Lo que solo saben unos pocos.

-¡Le dije quien era el testigo de nacimiento de mi hijo!

-¿En serio tachero?, ¿el Ministro?

-No gurisa, EL PADRE. Tengo encima la partida de nacimiento si querés.

No hizo falta. Me creyó. Su cara, no era la misma. Conservaba aún sus ojos vidriosos pero su sonrisa era una fiesta. Me observaba mientras yo trataba de consolarla en el tema derrotas. Algo habíamos aprendido.

Hacía rato que estábamos parados, justo en Ellauri y Gabriel Pereira, pero no se bajaba.

Como tenía que irme, agarré la planilla y noté que eran noventa y cinco pesos. Eso anoté. Pero ella me dice:

-Mirá que tengo setenta nomás tachero.

-Andá tranquila no me debés nada.

-No, tomá.

Y me puso setenta pesos en la cajuela. En ese momento me dice:

-Pará, no te vayas tachero. Abrime la puerta que quiero darte un beso.

Me sorprendió un poco, pero así lo hice, mientras me sonreía al ver los trabajos que pasaba con la enorme bandera, que había sacado por la ventanilla. La dejó arrimada al auto y subió al asiento delantero. Quise bromear con ella diciéndole que eso no se puede hacer de noche.

-¿No me vas a asaltar gurisa?

Pero cuando vi lo emocionada que estaba, me dio un poco de vergüenza. No solo me dio un beso, con sus dos manos tomó la mía, y con una enorme ternura me dijo algo que yo no esperaba.

-¡Gracias, porque si hay algo bueno en todos nosotros, lo aprendimos de ustedes!

Un golpe bajo.

Y sus dos manitas se me antojaron dos pollitos intentando abrigar infructuosamente con sus plumitas, el cogote lleno de cicatrices de un viejo gallo de riña. Ya no la vi más. Arranqué despacio. Me costaba distinguir los semáforos. No se puede manejar llorando. Y me fui pensando en todo esto. Parecía que “algo” me lo envió. Pensé en mis compañeros muertos, y poco a poco me fue inundando una sensación de felicidad. Siempre voy a recordar a esta gurisa, que la veo agitando su bandera, como diciendo: ¡vamos todavía! Como “La Libertad Guiando Al Pueblo” Con su tremenda sensibilidad y ternura.

Puedo decir sin temor, que fue la mayor compensación que he tenido en la vida.



HAY TRIUNFOS QUE COMPENSAN ENORMES DERROTAS

¡Y los dos están en nosotros!



Ricardo Infante. Publicado por El Muerto en 17:53 1 comentarios Enlaces a esta entrada Compartir en tus redes sociales |

El poTrillo sigue caliente

Ante el avance de la mentira y la incoherencia, se merecen algunas palabras.







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Vicky sin trampa

Entrevista a Victoria Moyano hija de desaparecidos uruguayos nacida en el Pozo de Banfield sobre el plebicito de la Ley de impunidad.






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Guatemala ||| patria malparida chupasangre

¿Cuántos países existen? Uno oficial y otro clandestino o ilegal, por supuesto. El pueblo guatemalteco siempre ha sido extranjero en su tierra y toda su historia se resume a la negación de su identidad.




En el año de 1992 las grandes potencias del orbe encabezadas por España se preparaban para celebrar por todo lo alto el V Centenario del descubrimiento de América o el encuentro de dos mundos, como intentaron bautizarlo. Con todo el descaro los descendientes de los piratas y conquistadores pretendían convertir en una fiesta el genocidio y destrucción de un Nuevo Mundo. Por tal motivo el gobierno español tiró la casa por la ventana organizando la Expo Universal de Sevilla y las Olimpiadas de Barcelona.

Aunque también es cierto se desarrollaron actos de repudio y de condena como una gran marcha de protesta patrocinada por las asociaciones de Paz y Justicia y de derechos humanos de Centroamérica, México y Estados Unidos a la que me sumé. En el mes de diciembre de 1991 partimos desde Ciudad de Panamá un grupo de estudiantes, profesores, teólogos, cristianos de base, filósofos, ecologistas, pintores, poetas, monjes budistas, evangélicos, metodistas, cuáqueros, de países tales como Austria, EEUU Japón, Argentina, México, Nicaragua, Panamá, Colombia y España con la intención de recorrer a pie los 9000 mil kilómetros que nos separaban de Washington, la capital del imperio.

Durante esos nueve meses de viaje visitamos más de doscientos pueblos y ciudades donde diariamente realizábamos exposiciones, conferencias y conciertos dedicados a reivindicar la memoria de las víctimas del expolio y la esclavitud. Gracias al apoyo que nos brindaron las comunidades campesinas, indígenas y negras, las alcaldías, universidades, colegios, sindicatos, iglesias, parroquias conseguimos llevar a cabo tamaña empresa.

Ni que decir tiene que vivimos experiencias inolvidables y bastante aleccionadoras porque transitando por esos intrincados caminos comprobamos que 500 años después la conquista y colonización de nuestro continente continuaba con mayor saña. Muchas veces cubiertos de polvo y derretidos bajo un sol abrazador; en otras empapados por las tormentas hundiéndonos en el barro contemplábamos el rostro de una humanidad excluida y olvidada que jamás había sido protagonista de su historia. Por ese entonces la guerra en el Salvador y Guatemala se recrudecía, en Nicaragua la oposición al sandinismo gobernaba el país, las tropas americanas aún permanecían en Panamá tras haber expulsado a Noriega, en México gobernaba el corrupto de Salinas de Gortari que iniciaba su proyecto neoliberal de privatización del estado, en los EE.UU Bush padre se erigía como el adalid de la guerra preventiva,en fin, el panorama no era nada alagueño: la pobreza crónica, el despojo de la tierra, el hambre, el analfabetismo y la exclusión social empujaba a millones de desheredados a emigrar; primero a las grandes ciudades y luego al extranjero en procura de un futuro más promisorio.

La marcha tal y como estaba programado arribó puntualmente a Washington el día 12 de octubre de 1992. Allí nos dieron la bienvenida delegaciones de la mayor parte de los pueblos indígenas de América, activistas de derechos humanos, distintas ongs y asociaciones de Paz y Justicia de todo el continente. Frente a la Casa Blanca realizamos una multitudinaria manifestación de rechazo al Colombus Day, para más tarde dirigimos hacia las escaleras del Capitolio donde se tenía programada una sentada y distintos actos de desagravio y homenaje a las comunidades indígenas, negras y campesinas por su inquebrantable y heroica resistencia.

Uno de de los países que más me llamó la atención en el recorrido fue sin lugar a dudas Guatemala, la tierra del genial escritor Miguel Ángel Asturias al que en mi juventud leí con devoción. El autor de Hombres de Maíz, el Papa Verde o las Leyendas de Guatemala supo traducir como ningún otro ese mundo mágico y primitivo del que hemos sido despojados y tanto precisamos reivindicar. Quauhtlemalan o “el lugar de muchos árboles”, un país poseedor de una esplendorosa geografía plagada de volcanes en actividad, cordilleras eternamente nubladas y frondosas selvas tropicales; la cuna de la civilización Maya y santuario del mítico quetzal, el pájaro de la libertad. Es increíble que un país tan pequeño existan 23 etnias entre Mayences, Garifunas y Xinkas, que hablan otras tantas lenguas y dialectos propios. A partir de entonces, siempre guardé un grato recuerdo de mi paso por Guatemala; sus rituales religiosos, los mercados,sus comidas, el colorido de los trajes indígenas, los huipiles, sus bellísimos tejidos y, sobre todo, la sencillez y amabilidad de sus pobladores.

Nuestro caminar por esa tierra fue un verdadero terremoto para nuestras conciencias. En las ciudades y pueblos que visitamos como Chichicaztenango, Hueguetenango, Cuilapa, Amatitlán o la Mesilla, las gentes no se cansaban de repetir los relatos de horror y la barbarie que tuvieron que sufrir durante 36 años de guerra civil que asoló el país. Las fuerzas armadas, en nombre de la paz y el orden, desataron un holocausto que dejo más de 100.000 muertos, 40.000 desaparecidos, 200.000 huérfanos, 80.000 viudas y un número indeterminado de niñas y mujeres violadas.

Para combatir a la guerrilla del URNG los militares aplicaron la táctica de tierra quemada, es decir, a bombazos y metralla había que cortar de raíz la mala hierba y no tenían compasión ni de bebés, niños, jóvenes o viejos. Todos eran culpables y cómplices de los subversivos comunistas. Aún no se conoce a ciencia cierta la magnitud de ese genocidio que supera los límites de la razón humana. Las autoridades han creído que con bonitos discursos, lanzado palomas al cielo o levantado monumentos a los caídos se iban a cicatrizar las heridas. Resignación cristiana que en el juicio final Dios condenará a los culpables. Estos trágicos sucesos han dejado una marca indeleble en el inconsciente colectivo de los guatemaltecos y van a tener que pasar varias generaciones para exorcizar los sentimientos de odio y de venganza.


Y no fue hasta diecisiete años después que atendiendo una a la invitación para participar en un encuentro de realizadores de documentales promovido por la Defensoría Maya que pude regresar otra vez. Cuando llegué al aeropuerto de la Aurora procedente de Madrid y puse el pie en tierra guatemalteca supe de inmediato que muy pocas cosas habían cambiando. Aunque la guerra entre los militares y la guerrilla de la URNG se finiquito con la firma de los tratados de Paz Firme y Duradera en 1996, hoy existe una guerra no declarada por las maras y la delincuencia común sin más ideología que cobrar un buen botín en los asaltos, extorsiones y secuestros.

De inmediato me advirtieron que tuviera cuidado con andar por las calles pues mi pinta de extranjero, mochila al hombro y cámara fotográfica terciada en el pecho era una provocación. Hay que ser muy precavidos pues en algunas zonas de la ciudad uno se juega literalmente la vida. En todo caso yo no soy una de esas personas que se atrincheran en un hotel a ver televisión o a conectarse al internet así que de inmediato me puse a patear las calles.

El encuentro fue una buena oportunidad para saludar a viejos amigos como Herbert Reyes, o Moud Dampne de Francia, comprometidos en cambiar una sociedad cada día más embrutecida y alienada. También conocí a un grupo de documentalistas integrado por Raúl Urizar, Pedro Antillón, Luis Albizures y Karina Fuentes Kemp con los que desarrollamos un proyecto experimental sobre la Guatemala de hoy.

En los debates que tuvimos con mis compañeros surgió la idea de escribir este ensayo sobre Guatemala. A sus primitivos pobladores les han robado hasta el alma, desde el mismo nacimiento son extranjeros en su propia tierra y toda su historia se resume en la negación de su identidad. ¿Cuántos países existen? Hay uno legal y oficial que se le conoce como República de Guatemala; y hay otro clandestino y sin nombre que firma con el dedo índice y a la fuerza tiene que integrarse en esa patria malparida chupasangre.

Al finalizar el taller algunos realizadores me invitaron a visitar una de las regiones quizás más hermosas del planeta: el lago Atitlán, en el departamento de Sololá. A orillas de este lago de aguas color azul turquesa, llamado también el “ombligo del universo” habitan los indígenas Tzutujiles que se dedican a la pesca y la agricultura. Cuando los conquistadores españoles exploraron estas tierras fundaron 12 pueblos con los nombres de los 12 apóstoles convencidos del carácter celestial de su descubrimiento. Pero lo que uno no se puede irse sin dejarle una ofrenda Maximón, una especie de ídolo pagano surgido de la unión entre los dioses Mayas, el conquistador Pedro de Alvarado y Judas, que goza de una inmensa popularidad entre las clases marginales de todo el país. Infortunadamente la cultura Tzutujil va perdiendo a pasos agigantados sus señas de identidad pues sufre la insoportable agresión de la sociedad mestiza guatemalteca. Con tan sólo decir que en el pueblo de Santiago de Atitlán, de poco más de 25.000 habitantes, existen más de cuarenta sectas cristianas y evangélicas que manipulan las conciencias y gobiernan las almas a su antojo.


Actualmente Guatemala se ha convertido es una escala obligada del narcotráfico. Hasta tal punto que los millones de dólares que mueven las mafias han corrompido las instituciones y los organismos gubernamentales. Aunque quizás el fenómeno de las maras sea el más estremecedor pues su sangriento actuar mantienen en vilo a buena parte de la ciudadanía- Los pandilleros se han tomado las calles y cobran un impuesto a los transportistas y comerciantes, que si no pagan con puntualidad, corren el riesgo que les corten la cabeza o los cosan a balazos. Los asesinatos, los plagios, las violaciones, los asaltos a autobuses son el pan nuestro de cada día. La gente aterrorizada compra armas y trasforman sus hogares en cárceles como única alternativa para defenderse de los hampones. En este río revuelto las empresas de seguridad son las que obtienen los mayores beneficios. Nadie confía ni en la policía o en los militares ya que en diversas oportunidades se ha demostrado que mantienen alianzas con la delincuencia organizada.

Mi amigo Herbert Reyes me comentó que jamás había visto a las seis de la tarde el centro de la ciudad totalmente vacío. Pareciera que estuviéramos en en estado de sitio, el miedo se palpa en el ambiente y un silencio fúnebre nos sobrecoge. La gente no quiere arriesgarse pues sabe que el diablo anda suelto y por unas sucias monedas son capaces de asesinarte.

En los kioskos los crímenes copan las primeras páginas de la prensa amarilla. La sangre atrae a gran cantidad de lectores que desde primeras horas de la mañana consumen su dosis diaria de morbo y muerte. Amparados por el derecho constitucional a la libertad de expresión las revistas pornográficas se venden como pan caliente. Hace parte de la idiosincrasia del pueblo al que se le educa desde la más tierna infancia a punta de bala y sexo. Luego en sus hogares rematarán la jornada frente al televisor donde les aguardan más sicarios, cadáveres, torturas y suicidios. Menos mal que por la tarde se podrán relajar un poco con una variada oferta de telenovelas, películas de guerra, ninjas o karatecas. Sin que falte, por supuesto, el monstruoso bombardeo publicitario que es el verdadero protagonista de la programación. A este ezquizofrénico cóctel el toque espiritual se lo ponen las sectas cristianas y evangélicas. Es el negocio más próspero y floreciente. Incluso hay templos tan grandes como estadios de fútbol que en los días de culto se ven abarrotados de fanáticos. La gente más humilde y pertenecientes a los estratos más bajos de la sociedad vienen a rogarle a Dios un milagrito: que les cure sus enfermedades,que consigan trabajo, que se ganen la lotería, o que les separen un cupo en el cielo. No sin antes, eso si, cancelar el respectivo donativo en dólares, oro o joyas para que los predicadores hagan realidad todos sus deseos.

No se puede hablar de crisis económica en un país que desde su origen está en crisis. Medir este índice de es muy fácil pues tan sólo basta con observar como en las cantinas la clientela ha aumentado considerablemente. El alcoholismo es la única vía de escape para atenuar la impotencia y la frustración. Como la mayor parte de las economías latinoamericanas la guatemalteca obedece a los dictados del FMI y las fluctuaciones de las bolsas internacionales. El desempleo golpea a la mayoría de la población que no le queda más remedio que engrosar las filas de la economía informal. El centro de la capital es un inmenso bazar y las calles se ven invadidas de tenderetes donde los vendedores ambulantes ofrece una variada gama de mercancías de contrabando.

En los últimos años el crecimiento de la Ciudad de Guatemala ha sido espectacular y con sus casi cuatro millones de habitantes se ha convertido en una urbe caótica y contaminada. El tráfico es insoportable y en las horas punta los embotellamientos pueden alcanzar kilómetros de distancia. Los barrios marginales se multiplican por doquier tachonando el paisaje de tugurios o casitas construidas con restos de madera, cartón, plástico y techos de calamina. Pero quizás lo más vergonzoso sea el caso del basurero de la zona 3 donde miles de familias se disputan el territorio con las ratas y gallinazos en una lucha sin cuartel por la supervivencia.

Como suele suceder en tantos otros países de América Latina los militares son los que tutelan la “democracia”. Ese ha sido históricamente su papel y junto a la oligarquía criolla se reparten el poder en un sano ejercicio de respeto mutuo. Además los votos tienen la gran virtud de indultar delincuentes, tal y como sucedió en las últimas elecciones cuando el dictador Ríos Montt salió elegido senador por el partido Frente Republicano Guatemalteco. Este predicador de la Iglesia del Verbo apela a su condición de iluminado y mensajero de Jesucristo para justificar sus actos criminales. Él y los generales Fernando Romeo Lucas y Oscar Humberto Mejía, planificaron y ejecutaron los más sanguinarios y execrables crímenes en contra del pueblo guatemalteco. Para colmo Ríos Montt ha sido nombrado Presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Congreso de la República. Su ideología se fundamentaba en tres pilares: Techo, Trabajo y Tortillas, además fue el fundador del CREA Fusiles y Frijoles, del PAC Patrullas de Autodefensa Civil,y del cuerpo de élite de los Kabiles caníbales, en la actualidad asociados a la mara Salvatruchas. La cúpula militar de finales de los años setentas y principios de los ochentas está implicada directa e indirectamente en más de 667 masacres y la destrucción de 443 aldeas. Como el dictador Ríos Montt goza de inmunidad parlamentaria, los procesos en su contra han quedado congelados.

Cuando la guerrilla del URNG entregó las armas y se desmovilizó tras los tratados de Paz firme y duradera del año 1996 en contrapartida los comandantes recibieron sustanciosas prebendas tales como puestos oficiales, cargos diplomáticos, sueldos en dólares, bonitas residencias. Hoy escoltados se pasean en lujosas camionetas todo terreno por las zonas más exclusivas de la ciudad, sus hijos estudian en el exterior y sus negocios van viento en pompa. Bien trajeados y gorditos no faltan a las reuniones en palacio de gobierno donde se codean de tú a tú con sus antiguos enemigos. La izquierda es un rompecabezas difícil de armar pues hay muchos intereses creados y no existe una estrategia clara todas son ambigüedades; algunas veces se declaran socialdemócratas y en otras llaman a seguir la lucha revolucionaria. Un buen ejemplo es el apoyo que recibió el actual presidente Colom, un empresario defensor del sistema de explotación de las maquilas, por parte de la ANN(facción “izquierdista”). Lo cierto es que en las elecciones del año 2007 los partidos de la Alianza Nueva Nación URNG Maíz Compromiso con el Pueblo obtuvieron unos pésimos resultados y su representatividad es casi nula.

Otro de los casos más espeluznantes y que todavía está por esclarecerse es el asesinato de Monseñor Gerardi. “El Mártir de la Verdad”, como se le conoce, era el director de la Oficina de los Derechos Humanos del Arzobispado de Guatemala y defendía la tesis que la paz y la reconciliación del país sólo llegaría a través de la verdad, la recuperación de la memoria histórica y la reparación de las víctimas. Él se encargó de coordinar la investigación sobre las violaciones de los derechos humanos en esos macabros años de la dictadura. A los pocos días de entregar las conclusiones del informe, que señalaban al estamento militar como el máximo responsable, Monseñor Gerardi fue vilmente asesinado a la salida de la casa parroquial en la iglesia de San Sebastián. Una vez más se utilizó el método más sencillo para que siga reinando la impunidad.

La vida da muchas vueltas y hasta la Premio Nobel de la Paz Rigoberta Menchu se ha aburguesado ¡Quién lo iba a pensar! Cuando el terrateniente Oscar Berger ostentaba la presidencia de la república 2004-2008 no tuvo ningún reparo en aceptar el puesto que le ofreció de Embajadora de la Paz y presidenta del Programa de Lucha Contra el Hambre. ¡Qué escándalo! Rigoberta, una funcionaria de altos vuelos y encima así de gorda y rozagante. No sé como ha podido presentarse en esas comunidades donde los niños famélicos claman por un mendrugo de pan. Buena parte del movimiento indígena la califica de traidora y cuando quiso lanzarse a la presidencia de la república, fracasó en el intento pues no obtuvo el respaldo de sus hermanos. Es algo incomprensible, no se sabe muy bien porqué suceden estas cosas, ella que ha sido tan beligerante y una infatigable defensora de los derechos humanos, que ha vivido en carne propia toda la represión, la tortura y asesinato de sus familiares, -recuerden el triste suceso de la embajada española donde su padre murió quemado vivo, ella que llevó a los tribunales de la Audiencia Nacional española a la cúpula militar acusándola de genocidio, hoy se exhibe ataviada con su traje típico en la pasarela de los mejores restaurantes y comparte la mesa con los verdugos. Esgrime el justificante del perdón y cuenta nueva. Rigoberta tan crítica con el neoliberalismo sin que le temblara la mano firmó un contrato, a través de la fundación que lleva su nombre, con la conocida multinacional farmacéutica mexicana Dr Simi para expandir sus negocios en el territorio guatemalteco. Está visto que los fondos que obtiene de la ayuda internacional le rinden muy buenos dividendos.

Es paradójico que en un país de mayoría indígena éstos tengan tan escasa representación en el ámbito político, cultural y económico. Las comunidades se encuentran completamente divididas y manipuladas por intereses partidistas y religiosos. Su destino sigue siendo la mismo de la época colonial: ser bestias de carga y siervos de los criollos o ladinos. Porque en Guatemala funciona el apartheid, es un país en esencia racista que glorifica todo lo que sea blanco y desprecia lo autóctono. Hasta en la estadísticas oficiales se intenta rebajar el número de indígenas disfrazándolos de mestizos. De este modo se quitan de encima esa incómoda tarea de preservar la diversidad cultural. Ahora todos somos guatemaltecos, vestimos igual, comemos lo mismo, hablamos la misma lengua y somos los mejores consumidores. Pero si hiciéramos un examen genético a conciencia nos daríamos cuenta que el 85 por ciento de la población es de origen maya.

Para nadie es un secreto que la estabilidad económica de Guatemala depende de las remesas que envían puntualmente los millones de emigrantes que residen en los Estados Unidos. Canadá y en otras partes del mundo. Este ultimo año han alcanzado la cifra de 3605 millones de dolares, que equivale al 50 % del PIB. Rubro que contribuye en buena medida a contener el estallido social y aliviar la penosa situación en que viven millones de familias cuyos ingresos no les alcanza ni para pagar los servicios básicos.

Hace unas semanas el presidente Colom se vio obligado a declarar el estado de emergencia nacional pues según un estudio el hambre asola a unas 4000 comunidades que habitan en zonas rurales. ¡Es vergonzoso! aunque hayan productos para surtir la cesta familiar no hay plata con que comprarlos. En muchas zonas la sequía provocada por el Niño ha echado perder los cultivos, falta el maíz y los frijoles que son la base de la alimentación del pueblo. Como moscas van cayendo los más débiles; los niños y los ancianos ante la indiferencia de las autoridades. La desnutrición crónica afecta al 50% de los niños guatemaltecos menores de 5 años. Si persiste el fenómeno se prevee una catástrofe humanitaria sin precedentes. Es increíble que ocurran estas cosas pues Guatemala es un país rico en recursos naturales. El problema es el reparto de la tierra ya que las más fértiles pertenecen a los capos y terratenientes que las vienen dedicando al narcotráfico o a la siembra de palma africana y caña de azúcar para la obtención de biocarburantes

En las fechas de mi visita aconteció algo inaudito: fue el asesinato de Rodrigo Rosemberg quien dejó grabado en un vídeo, que dio la vuelta al mundo, su postrer despedida. Desde el más allá declaró: si usted esta viendo este mensaje, es porque fui asesinado a continuación culpó al presidente Colom, a su esposa y a su secretario personal de su muerte . Al parecer no quiso ser cómplice de los desfalcos millonarios, el desvió de fondos públicos y lavado de dinero sucio producto del narcotráfico que se realizaba a través del Banco de Desarrollo Rural. O tal vez no le pagaron el dinero que él exigía para mantener la boca cerrada ¿quién sabe? Lo cierto es que se desató tal escándalo que la oposición salió a las calles a exigir la renuncia del presidente. Al final la justicia tendrá que pronunciarse y lo más seguro es que por falta de pruebas con el tiempo se archive el caso.

Si de algo puede jactarse Guatemala es el de ser el paraíso de las Ongs. La miseria como la madera, el petróleo o el banano también se explota y es un filón inagotable que arroja unos beneficios extraordinarios. Los organismos de cooperación para el desarrollo de EEUU, Canadá, la Unión Europea o Japón vienen promoviendo mil y un proyectos que no hacen más que obstaculizar el surgimiento de iniciativas populares que rompan las cadenas de la dependencia.


El día anterior a mi partida fui invitado en compañía de un grupo de periodistas a visitar en el preventivo de la zona 18 a Ramiro Choc, un líder indígena condenado por invadir tierras y rebelarse contra el régimen feudal vigente. Caso que ha levantado una gran polémica a nivel nacional e internacional.

La fiscalía nos otorgó un permiso especial para entrevistarlo en una de las oficinas de la cárcel. Ramiro llegó escoltado por varios guardianes y nos saludó afectuosamente estrechándonos la mano con firmeza. Él es un hombre joven de unos treintaicinco años poseedor de un gran carisma y personalidad. Sentado en uno de los escritorios donde se acumulan los legajos de los prontuarios pausadamente comenzó a narrarnos su caso que bien podríamos encasillar en un capítulo más de las novelas del realismo mágico.

Yo nací y crecí a orillas del el lago de Izabal en el seno de una familia perteneciente a la etnia Quekchi. Desde muy niño me di cuenta que algo extraño acontecía en la región pues cuando bajaba por el rió en canoa con mis padres, en aquellos tiempos cuando el conflicto armado guatemalteco era más intenso, veía cadáveres que arrastraba la corriente todos podridos y descuartizados.

En ese entonces yo no comprendía nada de esas cosas. De repente por la noche se escuchaban bombazos y a la mañana siguiente amanecía la tierra sembrada de muertos. Estas ingratas experiencias marcaron mi juventud y al final me convirtieron en un dirigente campesino comprometido con mi pueblo.

Hermano, yo era un borracho pero logré cambiar mi rumbo. El indígena no tiene posibilidades de superarse, la ignorancia, el racismo y el complejo de inferioridad son difíciles de vencer.

El departamento de Izabal está situado al nororiente del país y es una región de una inmensa riqueza natural. De ahí que los hacendados, militares, políticos y compañías multinacionales quieran meterle mano.

En la adolescencia comencé a trabajar en la parroquia de Estor, donde los curas de la teología dela liberación tomaron partido por los campesinos de las comunidades. A muchos los terratenientes y militares les robaron sus fincas y no quedaba otra que reclamar la justa restitución de las mismas. Gracias a la labor desarrollada con la iglesia obtengo el reconocimiento por parte de la CONIC (Consejo Nacional Indígena y Campesino) pues vieron en mi un hombre entregado día y noche a la defensa de nuestros derechos. En Izabal un grupo de ancianos Quekchis, ante los constantes ataques que sufría el territorio, deciden formar un nuevo movimiento para proteger los intereses de la etnia. En una multitudinaria asamblea por mayoría deciden nombrarme líder de la organización Encuentro Campesino. Poco a poco me voy convirtiendo en un personaje incómodo para los intereses de los poderosos que bajo la mirada complaciente del gobierno central pretenden apoderarse de nuestras propiedades.

Las fuerzas del orden me tenían marcado y prepararon un plan para eliminarme. El día 14 de febrero de 2008 cuando viajaba en un bus interurbano Litegua varios soldados nos dieron el alto al cruzar el puente sobre el rió Dulce. Presurosos entraron al bus a pedirle los papeles a los pasajeros y en ese instante comprendí que era a mi a quien buscaban. Disimuladamente saque mi teléfono célular e hice una llamada a mis compañeros para alertarlos sobre lo que estaba ocurriendo .

Averigüen mi paradero porque unos soldados me están bajando aquí en el puente .

A empujones me subieron en un carro y me trasladaron a un escampado para interrogarme. A punta de patadas uno de mis captores me recriminó:
-Cerote, dónde tenés las armas

¿Qué armas ? yo no llevo nada. Si quieren revisen, los encaré .

Un militar se puso a registrar mi mochila y sacó una bolsa en la que llevaba pescados, un libro de Engels, mi agenda y la Biblia. Sin mediar palabra me obligan a subir a un carro patrulla para trasladarme a otro lugar donde yo suponía me iban a ejecutar.

No me quedaba otra que jugarme la última carta

Les dije que había alcanzado a llamar a mis familiares y amigos por teléfono y que en esos momentos estaban buscándome. Que si me pasaba algo, esto iba a ser un escándalo internacional .

Mentira -replicó un soldado. Nervioso un oficial sacó de mi mochila el teléfono celular para comprobar si era cierto lo que decía.

-Es verdad, el cerote llamó hace poco.

Esta contrariedad obliga a los soldados a comunicarse con sus superiores para contarles la nueva situación negándose a seguir con el plan establecido. Entonces reciben la orden de llevarme a Puerto Barrios. Pero cuando estamos en marcha vuelven a llamar por teléfono y se desvían con dirección a Santo Tomás de Castilla.

En un lugar secreto los secuestradores me amarran a un árbol mientras deciden que van a hacer conmigo. Sin saber porqué las cosas se complican pues se hace presente la policía, que aunque está implicada en la trama, ahora quiere lavarse las manos.

En medio dela confusión un hombre con chaleco del MP aparece en la escena vociferando a sus subordinados.
-Qué putas mucha, ¿por qué no hicieron esa mierda? .
Es un fiscal de la MP que enloquecido me ofende.
-vos sos un invasor, verdad, hijo de la gran puta.

Yo niego fríamente dichas acusaciones causando la furia de mis captores. El fiscal malhumorado se dirige a los policías :

-A este cerote hay que hundirlo ¡Llevémoslo!

Todavía no comprendo porque se produce el milagro y soy conducido al juzgado de Puerto Barrios donde al menos puedo respirar tranquilo pues he salvado el pellejo.

En Puerto Barrios me recibe el juez y dos secretarias para informarme que había sido denunciado como terrorista por los funcionarios de la Conap. Fuera de la audiencia cientos de personas de las aldeas de Livignston se manifiestan reclamando mi liberación.

Tras pasar seis meses en la cárcel sin que se me notifiquen los cargos que pesan en mi contra un buen día soy trasladado a la Corte donde un juez me pone al tanto de los delitos de que se me acusan: robo agravado, detención ilegal, asalto a estaciones de PNC, usurpación de tierras y rebelión. Evidentemente esos cargos se los inventaron las autoridades . Tras un dilatado proceso soy declarado culpable y se me condena a pagar a 8 años de prisión en el preventivo de la zona 18 en la capital.

Los guardias nos advierten que el tiempo de la entrevista a terminado. Antes de retirase a su celda Ramiro Choc vuelve a repetirnos que él ha sido secuestrado por el estado de Guatemala, que él es un preso político, que todo es una burda mentira.
.-Soy víctima de una confabulación urdida en mi contra por las compañías mineras, los petroleros, madereros , productores de palma y de caña que presionaron a los jueces para que me condenen. Dicen que soy el cabecilla de un grupo armado que invaden tierras en áreas protegidas cuando la verdad es que nosotros siempre hemos vivido allí. Gentes del gobierno, los militares, el hijo del ex presidente Berger, el tío del actual presidente Colom son los causantes del despojo junto a las mineras de Izabal EXMIBAL que desde los años ochentas, contando con el apoyo delos gobierno militares, desplazaba o exterminaba las comunidades

Ellos han arrasado con miles de hectáreas de monte virgen para consolidar sus proyectos expulsando a los campesinos . Cuando se hacen las denuncias ante la Conap (Consejo Nacional de Áreas Protegidas)los funcionarios contestan que todo esto fue arreglado desde la capital.

Mi mensaje no es sólo para los indígenas sino para todos los guatemaltecos, en especial , a los jóvenes: no podemos permitir que vengan a robar nuestras riquezas, las multinacionales no tienen escrúpulos y roban a destajo. Nosotros en un futuro si quisiéramos podríamos industrializar el níquel, el oro, la plata, el petróleo. Pero para ese entonces ya no habrá nada. Nuestros hijos nos verán como unos traidores que no tuvimos el valor de defender nuestro patrimonio. Lo nuestro hay que cuidarlo, toca abrir los ojos y luchar en conjunto que es lo que estos grupos no quieren que hagamos. Ya dejen de dividirnos, la conquista ya pasó y hoy somos una nación libre. Si no defendemos nuestros recursos nuestra supervivencia está en peligro.

Los carceleros cierran las puertas de ingreso a los pabellones de alta seguridad y Ramiro Choc vuelve a sonreír una vez más levantando su puño en alto en señal de rebeldía.

Cuenta una leyenda que tras la llegada de los conquistadores el pájaro quetzal dejó de cantar y no volverá a hacerlo hasta que el Dios blanco abandone el territorio Maya.


Carlos de Urabá 2009
Investigador de Colombia Publicado por El Muerto en 6:37 0 comentarios Enlaces a esta entrada Compartir en tus redes sociales |

Acuerdo en Honduras pisando la constituyente

Amanecer sin golpe





Bertha Caseres del Frente de resistencia

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La imaginación al poder

La izquierda y la derecha : Falta y resto

Lo revolucionario es la sinceridad.... en tiempos de globalización y cuando el poder nos vende el cuento de la muerte de las ideologías... me entró la confusión sobre que es ser de izquierda.... PORQUE A MI EL CENTRO Y LA DERECHA NO ME VAN... aqui va mi idea, ayudado por FALTA Y RESTO... Gracias ElKahi0 !!

Izquierda era la de antes




De:
Icono de canal memoriasdelatierra
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viernes, 30 de octubre de 2009

Porqué algunos grupos del FA no votaron la rosada?


PREGUNTAS Y RESPUESTAS DE UN VOTANTE DEL FA. QUE TODAVÍA MANTIENE INTACTOS LOS PRINCIPIOS DEL FA FUNDACIONAL.

¿Por qué el FA SIENDO GOBIERNO NO DEROGÓ LA LEY DE IMPUNIDAD y algunos grupos del FA no votaron contra la LEY DE IMPUNIDAD, dejándonos como el País de la vergüenza siendo el único que la mantiene en todo el Mundo?




Un poco de historia reciente y dos pensamientos de los maestros Mario Benedetti y Ruben Olivera, viene en nuestra ayuda a responder estas preguntas... (Y si lees con atención encontrarás la respuesta al por qué el Gobierno del FA no derogó la Ley y al por qué algunos grupos del FA tiraron para atrás del carro de la rosada.)
Miradles bien, miradnos bien...
( Esto es en relación a una marcha que se hizo este año en Montevideo, de ex pres@s) hacía tres grados... ni los perros andaban en la calle, todo el mundo huía, a sus hogares, a sus refugios, a sus barrios/ a sus asentamientos, a sus ranchos de lata, a sus carpas de náilon, a sus casitas de bloques sin revocar, porque toda esta mierda de vida sigue en MI PAÍS..
Los pocos transeúntes retrasados miraban con asombro una columna de viejos y viejas metiéndole pechera al crudo invierno, ¿que estaban haciendo en medio de 18 de Julio tanto viejo que tenía que estar metido en la cama alivianando sus enfermedades con la bolsa de agua caliente? Escuche a una gurisa que al costado de la calle le dijo a su novio, "ESOS SON LOS QUE LUCHARON CONTRA LA DICTADURA ",
Como antes a las balas ahora hay que luchar contra la intelectualidad de los FA de pacotilla, que al igual que los Lacalle y Sanguinetti responden a las míseras injusticias de hoy con estadísticas y números muy similar al "con los blancos se vivía mejor" ahora es "pensa que mal estabas hace 5 años", ni siquiera originales con los argumentos.
Estas luchadoras y luchadores iban trancos lerdones manos frías Y no estaban las organizaciones del FA acompañando narices congeladas ojos húmedos / aliento con vapor tras las bufandas / calvas cabezas canas debajo de los gorros / pancartas invernales con consignas calientes...
Y no estaban las organizaciones del FA acompañando
iban rengueras bastones prótesis dolores en los huesos, / arterias heridas, corazones funcionando mal, / iban secuelas hondas y tardías / tan indelebles como irreparables... / iban pasos aún valientes abriéndose camino /
Y no estaban las organizaciones del FA acompañando
iban miles años de cárcel desfilando / miles de horas de torturas, / iban tres cuadras de hombros con hombros / iba la memoria colectiva recordando los nombres de todos / iba la historia marchando con los puños en alto / sosteniendo banderas a la par de la vida... /
mírenlos bien señores gobernantes , señores diputados/senadores, señorcitos de mullidos sillones, intelectualoides del FA
ustedes están tersos / adquisitivos/ abrigaditos / ustedes están cómodos/ dirigentes ustedes están ahí, pero saben por qué?
.... porque nosotros estamos aquí y estuvimos donde tuvimos que estar cuando fue necesario...

Mírennos bien/ mírennos bien, PERO MÍRENNOS BIEN, COMO CUANDO EN ESA MARCHA MANDARON A LOS MERCENARIOS DE TODOS LOS TIEMPOS A FILMAR Y SACAR FOTOS A CADA UNO DE NOSOTROS... AQUÍ ESTAMOS
MÍRENNOS BIEN/MÍRENNOS BIEN
aspirantes al trono, futuros reelectos, hombres de mentira y estadísticas, hombres que quizá alguna vez estuvieron también en esas filas, pero hoy ni pueden pelar una pelea intelectual, vendiendo los patrimonios más queridos a la traición de todas esas horas de tortura,
sin duda alguna Ustedes intelectualoides del FA son los únicos responsables de que estemos ante la posibilidad de un gobierno demócrata-dictatorial de raíz blanca... y si no fuera por nosotros los luchadores de todas las horas que junto a los gurises salimos a pelearla en la calle, la barricada de todos los tiempo, Ustedes, intelectualoides de pacotilla, perdían sus sillones,
Porque nosotros lo viejos, TODAVÍA SEGUIMOS LUCHANDO Y NO CON NÚMEROS Y ESTADÍSTICA.. . pero somos muchos más..
Y SABÉS QUÉ? .
Si piensan que lograron su objetivo y trabajaron bien mal para que la ley de caducidad no saliera, e incluso algunos grupos no ensobraron la rosada,
PUES SE EQUIVOCAN. Por más que pidan miles a una madre que no busque más a su hijo, es imposible que deje de hacerlo,
Por más que miles pidan que los hijos dejen de buscar a sus padres y hermanas, es imposible que dejen de hacerlo.
¿Por qué no derogaron en su momento cuando tenían la mayoría parlamentaria? .... Porque.... ¿Tienen miedo que los milicos saquen los trapitos sucios que Ustedes tienen? ¿Y por eso trabajaron tirando para atrás del carro en la rosada?
Bueno... si ese es el tema, entonces los trapitos sucios los vamos a sacar nosotros "el pueblo", así Ustedes ya no tienen más de que preocuparse y pueden actuar con más dignidad....
ANTE MÁS INJUSTICIA MAS CRECE LA INDIGNACIÓN.
“detrás de nosotros estamos los ustedes y hemos sabido pasar factura y la seguiremos pasando aún más a los traidores intelectualizados”
Los hechos se repiten...
En la década de los 60/70 Miles de estudiantes avanzamos desde todo el País hasta la concentración de los cañeros en Paso de la Arena, Yo tenía 14 años cuando el Bebe levanto el toldo de una carpa, y nos mostró adentro al Negro Juan limpiando una vieja escopeta, a su lado una morocha aindiada con un gurí de 3 años en brazos.
El Bebe le pidió a Juan que nos mostrara sus manos.
Manos gruesas como la roca, como roca negra, porque zurcos profundos cerrados por las cenizas de la caña quemada endurecían cada trozo de piel. ..
Nos preguntó el Bebe los estudiantes que aquello veíamos... ¿Saben por qué estamos aquí? Algunos expusieron teorías leninistas, socialistas, marxistas, de justicia etc. etc.
Otros no podíamos hablar ante la impresión de aquella postal de lucha... NO:: dijo el Bebe, NO.
ESTAMOS AQUÍ SOLO PARA MANTENER LA DIGNIDAD DE SEGUIR TRABAJANDO INCLUSO EN ESTA VIDA QUE NOS DESTRUYE EL CUERPO...
HOY, estamos igual, y aunque pareciera que en este País la dignidad poco importa, los principios menos, y ser intelectual, pensador de pacotilla al estilo moderno es aplaudido, y en vez de viejos luchadores aplaudimos elocuentes discursos y estadísticas de lo bien que estamos, mientras son traicionados los más altos principios frentistas,
SE VUELVEN A EQUIVOCAR...
Había que ver como los gurises volvían de las mesas de escrutinio a los comité de Base del Frente llorando de rabia porque salían votos para el FA sin tener la rosada.
Esta HISTORIA ES PRESENTE Y NO HA TERMINADO....
¿Querías pensar? ¿Bueno, pensemos en serio?
Si te da pasasela a todos los FA que conocés y si de paso le pegás a uno de los "FApacotilla" que conocés, mejor, "pa que vayan sabiendo"
Cada uno es responsable de la ruta que elige caminar y arquitecto de su destino.

RUSSMAR
postaporteñ@__________________ ______________________________
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La certeza del Frente Amplio


Lo dijo fresco:




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Los desaparecidos del Qki

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Acuerdo con Zelaya

Manuel Zelaya (cen) reunido con una delegación de EE.UU., encabezada por Thomas Shannon (izq) secretario de Estado para el Hemisferio Occidental
(Ellos disponen)
Acuerdo en Honduras para que el Congreso decida la restitución de Manuel Zelaya en el poder

El acuerdo suscrito contempla que la restitución sea considerada por el Congreso Nacional, previo dictamen de la Corte Suprema de Justicia

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La policía y el Ejército volvieron a reprimir hoy al Frente Nacional de Resistencia que decidió volver a marchar desafiando los decretos gubernamentales. Los efectivos no dudaron en golpear y lanzar bombas de gas lacrimógeno a miles de manifestantes en dos momentos de la marcha. Han detenido a varias personas aunque aún se desconoce el número total.


Gas y palo


La crisis de Honduras toca a su fin con la firma de un acuerdo por representantes del gobierno de facto de Roberto Micheletti y del depuesto Manuel Zelaya. Las dos partes dejan en manos del Congreso la restitución en el poder del mandatario derrocado. El acuerdo se firmó bajo fuertes presiones del gobierno de Estados Unidos. La firma del acuerdo se postergó por varias horas luego que la delegación del depuesto Manuel Zelaya le dio largas y parecía no estar dispuesto a firmarlo.

El acuerdo suscrito esta noche por representantes del gobierno de Roberto Micheletti y del depuesto Manuel Zelaya Rosales, contempla que la restitución sea considerada por el Congreso Nacional, previo dictamen de la Corte Suprema de Justicia
El acuerdo suscrito contempla estos puntos:
(1) Creación de un gobierno de reconciliación
(2) Rechazo a la amnistía política pese a que delegación de Roberto Micheletti estaba dispuesta a apoyarla
(3) Reconocimiento de las elecciones presidenciales del 29 de noviembre
(4) La transferencia de autoridad sobre las Fuerzas Armadas al Tribunal Supremo Electoral
(5) La creación de una Comisión de Verificación para hacer cumplir los puntos del acuerdo
(6) La formación de una Comisión de la Verdad para investigar los sucesos antes, durante y después del golpe del 28 de junio
(7) Solicitarle a la comunidad internacional derogar todas las sanciones contra Honduras y enviar observadores a las elecciones presidenciales
(8) Y por ultimo, dejar en manos del Congreso, con una previa opinión de la Corte Suprema, la restitución de Manuel Zelaya en la presidencia.

En un comunicado, los representantes de Micheletti anunciaron haber llegado a un acuerdo final para poner fin a la encrucijada política que enfrenta Honduras. "Luego de un día de conversaciones cordiales, acordamos que el Congreso nacional en consulta con otras instancias del Gobierno, se resuelva lo pertinente a la restitución de Zelaya en el cargo", se señala en el comunicado.

Los negociadores de Zelaya anunciaron que fijarían su posición más tarde en la oficina privada del presidente de la comisión negociadora de Zelaya, el ex ministro de Gobernación y Justicia, Víctor Meza.

"El pueblo hondureño debe sentirse orgulloso por el acuerdo alcanzado", dijo Thomas Shannon, subsecretario de Estado de EE.UU. Víctor Rico, representante de la OEA, manifestó su satisfacción por la firma del acuerdo. Dijo que el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, ya fue informado de la "buena noticia".

Minutos antes de la firma del acuerdo, el presidente Roberto Micheletti anunció su autorización para firmar el documento que pone fin a la crisis política que enfrentaba el país centroamericano desde el golpe del pasado 28 de junio.

Micheletti autorizó esta noche a su equipo negociador firmar el acuerdo que incluye un gobierno de reconciliación y que el retorno de Zelaya lo decida el Congreso previo dictamen de la Corte Suprema de Justicia (CSJ).

En declaraciones desde Casa de Gobierno, el presidente hondureño reiteró que "ningún individuo está por encima del futuro de Honduras", y que reiteró que "no podemos poner el interés personal sobre el bienestar colectivo de esta gran nación".





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